Rol de la Corporación de Inventores en el desarrollo nacional

El país se ha embarcado en una agresiva política de apertura internacional que empieza a concretarse con la firma de los tratados económicos internacionales.

Estos tratados, y los que se firmarán en el futuro, tendrán un gran impacto en la economía nacional, con las mismas diferencias que las que existen entre las empresas.

En términos generales se puede afirmar que los tratados económicos favorecerán al sector moderno de la economía y afectarán negativamente al sector tradicional.  Sin duda habrá diferencias sectoriales, pero de todos modos un gran número de empresas deberá reconsiderar su brecha de mercado, tecnología, mano de obra, administración, etc.

También se puede decir en términos generales que la gran y mediana empresa están en general preparadas para incorporarse a ellos.  Pese  a constituir el 4% de las empresas del país realizan más del 80% del total de ventas internas y más del 90% de las exportaciones.  Su nivel tecnológico es bueno, su mano de obra tiene un adecuado nivel de capacitación y está continuamente perfeccionándose.  Realizan importaciones cuando es necesario para mantener el control del mercado, tienen suficientes fuentes de crédito y no han sido afectados por los ajustes de la economía.

Estas empresas, en tanto se mantengan en primera línea e innovando, se verán favorecidas por los tratados económicos internacionales tanto en términos de importación como de exportación. Llevan años operando en los mercados internacionales lo que les permitirá capitalizar su experiencia tanto en la comercialización como en el intercambio tecnológico.

Los esfuerzos de apoyo desde el sector público se requieren entonces en el posicionamiento integral del país. Esto es: hacerlo sinónimo de calidad, cumplimiento, limpieza ambiental, belleza, turismo, etc. Esta estrategia  puede crear las sinergias internacionales indispensables para la envergadura de la tarea.

La pequeña  y microempresa están  en una situación distinta. Constituyen más del 95% del total de empresas del país y  realizan menos del 20% del total de ventas y del 5% del total de exportaciones.

El nivel tecnológico es bastante dispar al interior  de cada categoría, pero la media general  es baja. La mano de obra está poco capacitada, no realizan  importaciones para controlar  mercado, sino  estrictamente para  comercialización interna. Han  sido  afectadas por los muchos y  diversos ajustes económicos y encuentran dificultades  para la  obtención de capital y crédito.

Como no están preparadas para la apertura económica, recibirán todo el impacto de las producciones masivas de los países  desarrollados. Por sus condiciones tecnológicas y de productividad competirán poco y seguramente muchas de ellas dejaran de ser viables.

Otro sector empresarial es el de la microempresa informal y trabajadores por cuenta propia, según estimaciones de MIDEPLAN, lo conforma más de un millón  de personas. Este sector no es sinónimo, pero está asociado a la pobreza, opera  sólo en el mercado local, su encadenamiento con el sector  exportador  es mínimo e irrelevante, el nivel tecnológico muy bajo, la mano de obra  sin capacitación, pocas opciones de crédito y es fuertemente  afectado  por cualquier  ajuste  económico.

Los nuevos escenarios afectarán duramente el sector informal de la economía a través  de su impacto en la pequeña y microempresa, que constituyen  su encadenamiento natural con el sector productivo.

Chile ha sido tradicionalmente exportador de materias primas y desde siempre, los Gobiernos han hablado permanentemente de estimular el paso a una segunda fase de exportaciones de productos terminados, e incluso a una tercera fase de exportación de servicios. Sin embargo, pese al crecimiento de rubros como el turismo y la exportación de vinos, sigue siendo la sumatoria de los productos primarios la cifra mayor.

Existe consenso, por contrapartida, en las ventajas de la venta de productos terminados y servicios especializados.

En la exportación masiva de materias primas las grandes empresas, que disponen de capital, mercados, tecnología e infraestructura tienen todas las ventajas y el proceso se  refuerza a si mismo.

Cabe hacer notar que el cambio radical que  enfrenta la economía chilena, en vez de transformarse en crisis, puede  ser capitalizado para llevar al país rápidamente a la post-industrialización.

Ello requiere  de una voluntad política expresa, mucha tenacidad y capacidad técnica de ejecución.

Las empresas estarán y de hecho ya están en un proceso de constante innovación que debe seguir el ritmo frenético de los mercados. Con frecuencia cada vez mayor lo que ayer era, hoy día no. Para que los equipos humanos puedan seguir el ritmo del mercado, las exigencias de cambios tecnológicos e innovación y mantengan la eficiencia, es indispensable buscar la sinergia, la coordinación, la armonía y la compatibilización a estos nuevos desafíos, entre los actores, ello en términos verticales y horizontales.

Nuevamente es posible distinguir el impacto tecnológico por tamaño de empresa. El sector moderno de la economía, gran y mediana empresa, requiere tecnologías que disminuyen costos de producción, generen eficiencias en los procesos y avancen, o mejor aún salten pasos pero generen productos en general del mismo giro de la empresa.

El sector tradicional, pequeña y microempresa, requiere cambios más radicales, productos innovadores, absolutamente distintos y de gran impacto en el mercado. Requieren además mucha más audacia, puesto que el desarrollo industrial del nuevo producto absorberá todos sus recursos, transformándose en una apuesta comercial de todo o nada.

En este contexto, la Corporación de Inventores de Chile se percibe a si misma como un importante potenciador del desarrollo económico del país en un mundo global y con comercio internacional abierto y sin fronteras.

Las nuevas tecnologías y mejor aún los nuevos productos cambian la frontera de producción de una empresa y su lugar en el mercado. Esta es la manera más corta y rápida de reposicionar una empresa no solo respecto de su segmento habitual de comercio, sino, dependiendo de la innovación, respecto del mercado como un todo.

La competencia por bajar los costos de producción, sin duda necesaria, conduce a pequeños aumentos en las utilidades y es una estrategia válida para los productos ya conocidos.

Un nuevo producto en cambio puede modificar radicalmente la cifra de negocios de una empresa, sus utilidades, su valor de venta, etc. Ejemplos hay muchos y todos ellos los conocemos a través de la publicidad y de sus éxitos de venta.

Un nuevo producto requiere una combinación de especialidades, un inventor que lo inventa y lo desarrolla, un empresario que lo produce, un publicista que lo marketea y una cadena que lo vende. Esto no es muy diferente de lo que se hace para un producto conocido, pero cuando se trata de un buen producto innovador, los márgenes de utilidad son muy distintos y permiten grandes libertades de acción y beneficios para todos los participantes.

La diferencia entre un producto conocido y un producto nuevo radica en los márgenes de utilidad posibles, puesto que el producto innovador no necesita competir por precio cuando realmente innova.

Y es aquí donde busca intervenir la Corporación de Inventores a través de una alianza directa entre inventores y empresarios.

Por una parte venderles servicios especializados como los que se mencionaron en la primera parte de esta exposición y por otra estimular, acercar a los inventores a los empresarios en negocios directos e inmediatos que generen nuevos productos y servicios. Nuevos alimentos deshidratados para consumo humano, nuevas formas de eliminar la basura, nuevas formas de combatir plagas agrícolas, nuevas formas de producir agua potable, nuevos productos para alimentar animales, nuevos filtros descontaminantes, nuevos vehículos,  nuevas formas de control remoto,  etc.

Nuevos procesos, nuevas formas y nuevos productos que amplíen las fronteras de producción, generen empresa, trabajo y país.

Ing. M Sc Jose Alberto Ochoa D.